jueves, 31 de julio de 2008

waiting for springs

Cuentan aquellos sabios,
que para que el campo de frutillas crezca
y pueda dar sus mas dulces y jugosos frutos,
es necesario que los gigantes del cielo plateado
inunden las viejas semillas derramando lágrimas sin color.
Que fertilicen el suelo agreste con arena de mares agitados
y tierra negra de aventuras sin final.
Dicen que el trabajo es arduo y agotador.
De muchos soles y aun mas lunas de duración...
...y eso cuentan los sabios,
esos sabios, que tanto saben saber de sabiduría,
de agricultura, de mesetas y germinación.
Los peones solo podemos escuchar y esperar;
Con el viento erosionando la piel al compás del otoño,
el frió calando los instantes mas extensos.
Los sueños que no descansan y las llagas de la inercia.
Las estrellas alimentan la esperanza,
que cuando el sol salga otra vez por detrás de la montaña
pueda verse allá, a lo lejos, ese ínfimo y verde brote.
Y saber que todo habrá valido la pena,
que es momento de descansar...
de disfrutar el milagro.
De ser feliz.